Las religiones se convierten en trampas desde el momento en que son límites. La divinidad no tiene nombre ni nacionalidad, y es para todos. La religión viene a establecer parcelas en la realidad mística y, al final, sientes lo límites de cada religión y éstas se convierten en trampas. Por otro lado, los libros sagrados llevan siglos siendo interpretados de forma aberrante por monjes para quienes la mujer es el demonio, y acaban infectando los textos santos con sus interpretaciones desvidas; luego esto pasa a las escuelas, la política, la sociedad… y acaba creando agobio. La religión que debería ser la panacea universal, se convierte en el veneno universal: todas las religiones.
Ver apariciones de la Virgen no me interesa. No me prueba nada. Ver a una muchachita transparente que me sonríe subida a un árbol es para mí lo mismo que ver a un gorila subido a un árbol. Es tan curioso como eso: no te sirve para nada. Se producen porque la gente anhela que existan, se trata de una alucinación colectiva. Son sueños colectivos.
“Visiones” De Lecciones para mutantes, en Psicomagia, Alejandro Jodorowsky.