Con seguridad no hay nada más que el objetivo del momento presente. La vida de un hombre es una sucesión de momentos tras momentos. Si comprendes el momento presente no tendrás nada más que hacer ni nada más que perseguir.
El ahora
enero 4, 2011La ebriedad para soportar la vida
enero 4, 2011La experiencia que produce te acerca a la metafísica y a la mística. Cuando se fuma marihuana por primera vez, se abren los sentidos: enseña a comer bien, a oler bien, a sentir bien la música. Pero basta una o dos veces para aprender. Si no, acaba creando un ejército de necios sensuales y perezosos que se sienten genios.
Necesitaba saber cómo era la mente de un sabio. Yo no tenía esa mentalidad, y percibía mis límites. Era un ácido puro, un polvo que disolvió en un zumo de naranja. Una hora más tarde me dio un cigarro de marihuana. Fueron dos sesiones en las que aprendí mucho y rompí mis propios límites. Yo creo que estas experiencias no deben hacerse por espíritu festivo, tampoco solo ni en compañía de alguien que no haya alcanzado un alto nivel de conciencia. Puede ocurrir que durante la toma veas a esa gente como demonios.
La consecuencia es que me abrió la mente y me sirvió para demostrarme hasta dónde podía llegar. Gurdjieff decía que las drogas son para eso: tú estás en el sótano de un edificio y la droga te hace subir a la terraza de golpe. Estás en el garage y te hace saltar cincuenta pisos. Ves todo el horizonte, toda la ciudad, y cuando vuelves, te das cuenta de que para llegar de nuevo arriba tienes que trepar todos los pisos tú solo, sin drogas.
Esa experiencia puede resultar un ritual muy sabio si prescindimos de inyectarle dioses. Porque eres tú quien tiene que hacer el viaje, sin dejarte teledirigir desde fuera ni que te impongan arquetipos; entre otras cosas, porque tus arquetipos están dentro de ti y tu viaje es tuyo.
Para mi fue un gran paso. Recomiendo hacerlo al menos una vez y de una manera guiada.
Estamos acostumbrados a vivir en un mundo lineal, en una arquitectura cúbica y racional, y por eso estamos obligados en un momento dado a romper las limitaciones. Muchas veces no podemos hacerlo, precisamente porque estamos presos en la mente. Por eso tenemos que realizar una experiencia en que nuestros mecanismos de percepción salten con el fin de conocer otros mundos.
Los chamanes eran gente primitiva; pero ahora somos nosotros los que queremos tomar hongos a nuestro aire, no con sus ritos. Yo no voy a tomar nada con un chamán, a la antigua. ¿Para qué? ¿Para que tomando ayahuasca se pongan a cantar a la Virgen María o a la serpiente? ¿Qué me importa todo eso?
Cuando tomas sustancias debes estar en la naturaleza, esperando que llegue la luz del día, con la menor interferencia posible. Basta con un maestro que te diga por aquí y por allá. Y con una o dos tomas es suficiente para que el cerebro se te abra bien para toda la vida.
Hay que decir que estas experiencias cambian de función y de resultado según los niveles de conciencia que tenga quien las toma. Hay gente con un nivel de conciencia casi animal que puede perderse o acentuar su tendencia enfermiza con las sustancias.
No se debe tomar este camino con personas que son incapaces de absorber la vivencia, porque te intentarán arrastrar y sacar de tu viaje. Da drogas a los soldados y los convertirás en asesinos. No pensemos, como pretendían algunos, que al echar LSD en las fuentes de una ciudad vas a mejorar a la sociedad. Eso sería un peligro público.
La ayahuasca ha caído en manos de gente con mentalidad romántico-infantil y la ha convertido en religión. Grave error. Los grados de conciencia bajos, de manera sistemática, malgastan estas energías. Pero está claro que en un momento dado, cuando se accede a una formación social racional, como la que nos imparten, es necesario que la gente que tiene responsabilidades tenga una experiencia para que sepa qué hay más allá de lo racional.
¿Qué gano con ver alucinaciones y cosas que ya conozco? La experiencia es hermosa, de acuerdo, pero ¿qué voy a encontrar allí? Es útil cuando sientes que tienes un límite y tomas para que te ayude a superarlo. La persona con bajo nivel de conciencia se asusta si descubre que tiene un límite, se enoja y llora al saberlo. La persona con un nivel más alto de conciencia lo único que desea es que le digan dónde están sus límites para poder vencerlos, y lo agradece porque podrá mejorar. La gente con bajo nivel de conciencia anda buscando que alguien le confirme sus valores, pero la gente con alto nivel de conciencia lo que busca es que alguien le marque sus defectos para superarlos.
«Llaves del alma» De Lecciones para mutantes, en Psicomagia, Alejandro Jodorowsky.
Escrito por puntorandom 

