Incondicionalidad

septiembre 29, 2013

El amor es un bien que no he perdido. Cuando entre las condiciones que se le ponen al amor no se halla la correspondencia de quien se ama, y en realidad tampoco puede hallarse ninguna otra porque se ha decidido amar incondicionalmente, el amor, que por su propia vehemencia vive más allá  de posesiones tan irrelevantes como el bienestar y la cordura, sólo puede perderse con la vida. No he muerto, luego amo.

“Diablo Guardián” – Xavier Velasco


Traición

septiembre 29, 2013

¿En qué consiste exactamente una traición? ¿Por qué, una vez que hemos dado sentido al porvenir a través de la obligada lealtad a un principio inamovible, un cariño que se ha pensado eterno, una utopía común, incluso una opinión vertida en el calor de un momento fatalmente furtivo, no nos es dado el privilegio de virar en una nueva dirección, por contradictoria que a los ojos de otros, y quizás a los nuestros, parezca? Uno crece mirando a la traición como aquel acto sorpresivo y deleznable pro el cual el traidor ataca o abandona por la espalda, con una alevosía sobrada de perfidia, a un amigo, un pariente, un convenio callado y clandestino. Entonces el traidor es un dos caras, un malasangre, un ruin, un enemigo camuflado por nuestra ingenuidad. ¿Podemos perdonar a Judas Iscariote porque su fe, su lealtad y sus convicciones no se cotizan más allá de los treinta denarios? ¿Alguien siquiera ha dicho qué se podía hacer en aquel tiempo con semejante suma?

“Diablo Guardián” – Xavier Velasco


Saber y sentir

septiembre 29, 2013

No te voy a decir que te amo, porque eso no se dice. Además, tú un día me dijiste que yo no era nadie para hablarte de eso, y puede que sea cierto. Una es la última persona autorizada para andar diciendo lo que siente o no siente. Saber y sentir son cosas diferentes. Cuando sientes no sabes, y cuando crees que sabes ya dejaste de sentir. O sientes otra cosa, que es igual, porque en realidad sigues sin enterarte. Nunca me he preocupado mucho en ver por dentro. Creo que me da miedo descubrir que no hay nada. O todavía peor, que lo descubran otros antes que yo.

“Diablo Guardián” – Xavier Velasco


To fall

septiembre 29, 2013

El inglés necesita de un verbo fatalista  para emplear la expresión ‘enamorarse’: to fall. O sea que el enamorado no exactamente asciende a un estado superior, sino al contrario: cae. Tropieza, se distrae, en entrampado. Cae, igual que Luzbel. Si Cristo hubiese dicho ‘Enamoraos los unos a los otros’, ya estaríamos todos viviendo en el Infierno. Pero sería injusto concluir que Amor y Averno son instancias iguales o siquiera equivalentes. El diablo de allá abajo y el diablo del amor podrán ser parientes, y en un momento socios, pero sus métodos difieren tanto como la horca del veneno, el sable del cuchillo, el cañón de la trampa.

“Diablo Guardián” – Xavier Velasco


El peso de la inercia

septiembre 29, 2013

¿Qué hacen los astros para evitar la colisión? Lo mismo que él: aferrarse a la inercia que los lleva a la catástrofe. Como los vagones de un tren, cuyo poder sobre la locomotora no es otro que la certeza de que al final, cuando el estruendo gane tiempo y forma, se destruirán con ella. Pero sus ojos eran de tal modo tóxicos que nada, ni siquiera el mirarse huérfano en su ausencia, pudo alertarlo a tiempo. Puesto que eso, estar a tiempo para su salvación, le habría parecido una cobardía tan abyecta que, de perpetrarla, el Infierno habría llegado antes.

“Diablo Guardián” – Xavier Velasco


Imaginación y sueños

septiembre 29, 2013

Estoy entendiendo por imaginación no la facultad de crear y operar imágenes mentales, sino la de conjeturar. La imaginación es la facultad de movernos, de avanzar, de captar lo posible. Con o sin imágenes mentales.

El trabajo imaginativo tiene estas características:

  1. Siempre es lateral y escondido. Es decir, opera en una zona oblicua a la atención.
  2. Siempre surge espontánea e instantáneamente, es decir, sin esfuerzo registrable de nuestra parte, súbita, novedosamente.
  3. Siempre consiste en conjeturas particulares, no hay en ella procesos ni generalidades, ni siquiera razonamientos, sólo posibilidades concretas. La imaginación esconde su trabajo.
  4. Siempre se presentan las conjeturas no como conjeturas, sino como si así fuera la cosa, es decir, la imaginación es muy aseverativa, no dice “esto es una hipótesis o una conjetura”, sino “esto que te digo es real, sucedió, sucederá o está sucediendo, esto es así…” (Por eso distinguir lo imaginario de lo real es, a menudo, trabajo fino de artista.

Entonces las definiciones básicas son estas:

  1. Pensar es lento, reflexivo, trabajoso. Imaginar es súbito, irreflexivo, gratuito. El pensar es ordenado, gradual, responsable. El pensar es relampagueante, instantáneo, irresponsable. Pensar es un proceso, imaginar es un acto.
  2. Cuando recordamos, estamos en un libreto compartido. Recordar es detectivesco: preguntamos, consultamos documentos. Cuando imaginamos no estamos en ningún libreto, sino en el libre juego de lo posible, sin restricciones. La única manera de distinguir lo imaginado de lo recordado es acudir al libreto. Lo imaginado, como decíamos, no tiene marca alguna de fábrica.

Los sueños son trabajo imaginativo, son digamos la flor más emocionante de la imaginación, cuando ella, la loca de la casa, toma los controles y guía la nave entera de nuestra vida mental.

“Sobre la naturaleza de los sueños” – Hugo Hiriart


Sueños y música

septiembre 29, 2013

Esto se debe a que en los sueños no hay provisionalidad en vista a un final, como en los chistes y cuentos, los sueños no se organizan así, en cada instante del sueño está todo el sueño, todo es igualmente importante, todo está dado en cada momento, y, por eso, no puede resumirse. Los sueños son como un presente que de desplaza, que crece.

¿Qué otra famosa actividad tampoco puede resumirse? Sí, claro, la música. La música y los sueños son la emocionante hazaña de la sucesión pura, sin mirada sinóptica. Resume una sonata de Scarlatti, no se puede, no tiene ni siquiera sentido pedirlo.

El modelo de los sueños no es el cuento, un sueño no se parece a un cuento, el modelo de los sueños es la música. El sueño es la música nocturna, la serenata que oímos mientras estamos dormidos.

“Sobre la naturaleza de los sueños” – Hugo Hiriart


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