Me gusta mucho tomar el pelo a una chica cuando se presenta la oportunidad, pero es una cosa curiosa. A las que más me gustan, nunca me apetece mucho tomarles el pelo. A veces me parece que a ellas les gustaría que les tomase el pelo —de hecho sé que les gustaría—, pero es difícil empezar una vez que las conoces desde hace mucho tiempo y nunca les has tomado el pelo.
“El guardián entre el centeno” – J.D. Sallinger
Escrito por carlosmun