Viajando alto

agosto 13, 2013

Cuando la música te estremece con espasmos luminosos como los del sol, sientes que te haces corto y que estamos viejos, como esos hongos que salen y se extinguen.

El ejercicio se vuelve surrealista porque ver la mano como un ente propio moverse y tambalearse al asilo de la luz y sin reparo de lo que la cabeza le mande es como perderse en uno sueño de lo intangible.

Que dolor de pensar

Que fuerte huele el mezcal

Intenso el saldar

de este bacanal


Una nueva vida

agosto 6, 2011

Dicen que la astrología nos hace fatalistas: ¡No te librarás de tu destino! A mi juicio, la astrología (me refiero a la astrología como metáfora de vida) nos dice algo mucho más sutil: ¡No te librarás de tu tema vital! De ello se desprende, por ejemplo, que es una pura ilusión pretender empezar en medio de la vida una «nueva vida» que no se parezca en nada a la anterior, empezar, como suele decirse, desde cero. Su vida estará siempre construida del mismo material, de los mismos ladrillos, de los mismos problemas, y lo que en un primer momento les parece una «nueva vida» resultará muy pronto ser una simulación de la anterior.

El horóscopo se parece a un reloj y el reloj es una escuela de finitud: en cuanto una manecilla escribe un círculo y regresa al punto del que partió, se cierrra una fase. En el cuadrante del horóscopo giran nueve manecillas a diversas velocidades y a cada momento una fase se cierra y otra comienza. Cuando la persona es joven, no es capaz de percibir el tiempo como círculo, sino como un camino que conduce directamente hacia adelante, hacia paisajes permanentemente cambiantes; todavía no intuye que su vida tiene solo un tema; lo comprende en el momento en que su vida empieza a componer sus primeras variaciones.

Capítulo 2 de El Cuadrante.  La inmortalidad de Milan Kundera


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