Personalidad de la muerte

diciembre 26, 2017

Así descubrí que cada entierro tiene una personalidad y un estilo propios. La gente se muere, deja su nombre escrito sobre una lápida, sus vidas cesan de correr en línea recta. Desaparece el cuerpo y con él su rutina, sus necesidades, pero quedan una infinidad de pruebas. Las emociones que cultivaron durante años siguen flotando en el aire: la ira, la frustración, también el desamparo y la ternura. Todas esas cosas son como garras minerales que se perciben más allá de las lápidas. No es casual que las tumbas sean tan distintas entre ellas. Ni siquiera los nichos son semejantes. Se ensucian de manera desigual. Uno tendrá manchas de grasa junto al epitafio, en otro crecerá el musgo, en otro el mármol se verá más pulcro, intacto. También la muerte tiene sus ironías: permanece lo que uno quisiera expulsar y lo que desearía conservar se olvida con rapidez.

“Después del invierno” – Guadalupe Nettel


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