La adhesión al comunismo no tiene nada que ver con Marx y sus teorías; la época no hizo más que brindar a la gente la ocasión de poder satisfacer sus más diversas necesidades psicológicas: la necesidad de obedecer; o la necesidad de castigar a los malos; o la necesidad de mostrarse útil; o la necesidad de avanzar con los jóvenes hacia el porvenir; o la necesidad de formar una gran familia.
La gente abandona hoy el comunismo no porque su pensamiento haya cambiado o entrado en conflicto, sino porque el comunismo ya no brinda la ocasión de mostrarse inconformista, ni de obedecer, ni de castigar a los malos, ni de mostrarse útil, ni de avanzar con los jovenes, ni de formar una gran familia. La convicción comunista no responde ya a esa necesidad. Ha pasado a ser hasta tal punto inútil que todos la abandonan fácilmente, sin darse cuenta siquiera.
Capítulo 41 – La Ignorancia, Milan Kundera
Escrito por puntorandom