Tres años. Lo que algunos antropólogos y darwinistas afirman que dura la experiencia que reconocemos como amor. Es decir, la etapa en que los cerebros de una pareja producen feniletilamina como dos máquinas desaforadas operando igual que el cerebro de un usuario habitual de anfetaminas. Al término de ese periodo, similar a una droga dura que deja de suministrarse de un día para otro, sobreviene la resaca insufrible y espantosa. Dichosos de aquellos que logran salvarla y sobrevivir en el intento, porque de ellos será el reino de los opiáceos. El estupidizamiento del matrimonio. El placebo del adulterio. O, dicho de otra forma, el carril lento de las endorfinas.
“Teoría de las catástrofes” – Tryno Maldonado
Escrito por puntorandom